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7 nov 2010

Soñamos

Abrimos los ojos y soñamos con lo que tenemos. Doy un paso más y la arena se cuela entre mis dedos. Respiro aire caliente de un sol tan rojo como la sangre que se secó en mis manos. Soñamos con un oasis donde lo verde nos permita vivir. Me acomodo un poco la ropa, la arena que estuvo conmigo todo el camino cae y se pierde entre la inmensidad, no importa. Soñamos con un finito aunque nos de miedo aceptarlo, no podemos lidiar con algo más grande que nosotros mismos. Rezo a mi forma, a mi invento, a mi dios. El sol baja y deja de lastimarnos, mas no puedo asegurar que haya sido yo la causante. Esperamos que al otro día todo se haya movido menos nosotros. Te tomo de la mano, te siento áspero como la arena, no importa. Queremos seguir juntos y no caminando en el destructivo medio. Te cubro con mis brazos la cara agujerada por los golpes de la arena. Queremos que pare, queremos que muera.
Soy inmortal hasta que acaben conmigo, soy indestructible hasta que no me pueda levantar, somos y seremos hasta que no nos puedan reconocer, hasta que seamos arena, no importa.

11 jun 2010

Relato -Aves

Odio a las palomas. Odio especialmente las que se acercan a la gente anciana para pedirles de comer. Van caminando como si el mundo les perteneciera. Distraidas de todo, pero eso sí, dueñas de sí mismas. La mirada perdida en un grano de alpiste, porque algunas no se conforman con el pedacito de migaja. Avanzan con pasos decididos moviendo su cabeza antes que todo lo demás. Hasta pareciera que son precavidas. ¡Pues no lo son! Son idiotas y por eso el mundo las ama y las acobija. Les permite vivir entre los suyos y las cuida. 
    Odio su ridículo color indefinido. Gris, podrido. A veces algunas se adornan con verde o azul, pero son feas. Feas y mentirosas. La gente piensa que no las debo molestar. Me miran con reproche cuando corro para asustarlas en el parque. Ellas no deberían estar ahí. No dejan de molestarme ni aunque esté ahí tirado sin hacerles nada. ¡Que se vayan a sus alambres! ¡Que me dejen en paz!
    La gente no me da pan a mí. No me compra comida ni pasa al parque para alimentarme. No le gusta mi ropa sucia aunque a veces encuentre en el basurero alguna prenda de color. Esas veces me siento mucho mejor, porque parece que resalto. Tal vez si las palomas se fueran me voltearían a ver a mí. Si alguien ve a una enferma, la curan. A mí no me ha curado nadie, y me duele. 
    Odio a las palomas, pero me gustan las otras aves. Me gustan los cuervos porque son negros. Son inteligentes y consiguen su propia comida, aunque sea a costa de los ojos de otros. Mi cuervo está ciego y puede atrapar ratones en el basurero. No ve y me puede encontrar. No es idiota, como las palomas. Se queda conmigo porque sabe que soy mejor que los ancianos del parque. ¡Mi pobrecito cuervo! ¿Dónde lo dejaron. A dónde se lo llevaron? Ha de estar sufriendo sin mí. Yo nunca lo he encerrado en una jaula porque él no se va. Yo tampoco me voy a ir, pero devuélvanme a mi cuervo. 
    Esas palomas se van y regresan. Son glotonas y se alimentan de la bondad de los ancianos, y de los niños. Por eso no saben hacer nada. Solo vuelan y comen. Vuelan y comen. Vuelan. Comen. Vuelan. Y como vuelan y a mi me gusta que vuelen yo quise que me llevaran a volar. Pero son envidiosas. Ellas quieren que les des tu comida y ellas no te dan sus alas. Por eso están muertas. Por eso a mí me duele todo el cuerpo y no sé dónde está mi cuervo. 
    Yo las llevé una por una hasta el campanario. No tuvieron que caminar por las escaleras. Yo mismo subí y bajé veinte veces. Me las llevé una por una. A ninguna le dolió que le hiciera un nudito en su pata. A mí sí me dolió, aquí en mis muñecas. ¡No quería caerme y matarme! Odio a las palomas, porque no quisieron hacerme volar y ahora me duele el alma. 

13 abr 2010

Relativos

Just the butterfly

I wore my finest dress that afternoon. It was gray with black ribbons, just like my life. I had never been loved by no one. I never met my parents. I was left behind. I knew my friends would eventually die. I had nothing but nothing had me. I was free in my own cage. I could do anything I wanted, but love. My white arms reached for something in the outside, but I knew I couldn't get it. I was ok with that. 
I do not see myself as a special girl. I am not. I just happen to be sadder than the rest. Then you came along. You taught me what a smile meant, now I miss it. You told me that I was worth it, now I'm not. You kissed my lips with a magic word, now they are shut. My head was banged against the wall of imagination until I thought it could be real. There was nothing but pleasure, which now is nothing but pain. 
I don't need you, for I have never needed you before. I don't need your arms, your lips, your voice. I don't need your words. I don't know which is worse, your truths or your lies. I don't even think I care about them anymore. I will just forget everything and go back to my freedom cage. I'll lock myself in and stay there, where I am safe.
I wore my finest dress that afternoon. I thought you were coming to get me. I waited for hours before the storm. I watched the flowers, they were tied to the ground. They couldn't leave. They couldn't hide from the inminent storm. I could, but I waited. Then this butterfly came along, with her bright colours, flying around. That was freedom. I tried to reach for it but I found myself stucked to the ground. I was becoming a flower. 
When you tried to find me all you could se was a bunch of yellow and purple flowers under the rain. Near them there was a black rose sleeping. It was me, but you couldn´t see it. 

Relativos

Mi hermana observa hacia abajo, asombrada por su reflejo. Se pregunta quién es aquella que era igual a ella. Su mismo pelo, sus mismos ojos. Mamá está preocupada, sabe que eventualmente tendremos que empezar a nadar. Yo lo sé también, soy mayor que mi hermana, y también se nadar mejor. Miro a mamá, le digo que no se preocupe, habrá otro témpano de hielo más allá. Nosotros los osos polares viajamos millas y millas por agua, nunca nos ha pasado nada. 
Levanto la cabeza como para acomodarme el pelaje, sin que mamá se de cuenta miro alrededor. No hay otro témpano de hielo. ¡No lo hay! 
El calor comienza a arreciar. Mi hermana sigue jugando con su reflejo, pareciera que la llamara. Cuando intenta saltar al agua para calmar el calor, mamá la regresa arriba. "Ya tendrás tiempo para nadar" le dice. Ella es la primera en saltar al agua. El témpano se derrite más rápido que nunca. Mamá intenta moverlo un poco, pero sólo se rompe un poco más. "Volveré" nos promete, y nada a toda velocidad en cualquier dirección. 
Me quedo solo con mi hermana, divertida todavía. Más tarde está hambrienta, y sugiere ir a pescar. "Mamá dijo que aquí nos quedáramos". Mi hermana, rebelde como siempre, salta al agua y empieza a nadar. Salto detrás de ella, la sensación refrescante me alegra la vida. Ya no tengo calor, y me empieza a dar hambre. Nado detrás de mi hermana y nos alejamos del témpano. 
Mientras tanto mamá regresa por donde vino. No hay otro témpano donde vivir. Mi hermana y yo nadamos alegremente. Una enorme aleta se aproxima. Yo la veo y alerto a mi hermana. Nadamos lo más rápido posible huyendo de la orca asesina. Nos alejamos del témpano.
Por suerte logramos escapar, mi hermana dice "estoy cansada" y yo asomo la cabeza, no sé dónde estamos. Empezamos a nadar. El sol está desapareciendo a lo alto del cielo, mamá debe estar preocupada. ¿Dónde está el hielo? 
Mamá debió volver a nuestro témpano a esa hora. El témpano se había ido, y nosotros también. Desesperada debió haber nadado hacia las profundidades, buscándonos.
Nosotros nadábamos en dirección contraria, alejándonos de ella, y del témpano. Encontré otro, mucho más pequeño donde tal vez podríamos pasar la noche, pero en cuanto saliera el sol, desaparecerían nuestras esperanzas. El sol cayó, a esa hora debió caer mi madre.
Por la mañana, mi madre debió estar en el estómago de la orca asesina, donde probablemente estaremos nosotros más tarde. 

Relativos

Pequeños escritos derivados de grandes fotografías e imágenes

Era muy de madrugada cuando llegamos. La niebla ocultaba nuestros pasos y el camino frente a nosotros. Seguimos por un vado hasta encontrar la piedra en forma de triángulo apuntando hacia la puerta. Sentí por un momento que existía un destino y que estaba a punto de llegar a él. Tal vez fuera el terror de perderme en el camino lo que me hacía creer que llegaría inminentemente. No discutí este asunto ni con Amanda ni con Octavio. 

Al llegar a la puerta noté que estaba en ruinas. A su alrededor había fragmentos del templo que un día había sido glorioso. Las piedras formaban ángulos con sombras espelusnantes. Las hierbas crecían alrededor de ellas. Lo más sorprendente no fue ver la entrada ancestral a un lugar perdido para los hombres, lo más magestuoso era el árbol enorme y precioso que se ergía sobre la entrada. Esta, completamente intacta, protegida por las raíces de la naturaleza misma. 
Las gruesas raíces eran tan gruesas como troncos insertados en la tierra. Las hojas eran como brazos arruyando una civilización tan muerta como la piedra. Pensé que podría quedarme afuera admirando este milagro, sin embargo debía seguir. Amanda, a mi lado sonrió como si hubiera encontrado la respuesta al universo. Sus pasos firmes me indicaron que no tenía miedo y cuando tomó mi mano supe que era momento de entrar.